jueves, 20 de abril de 2017

El juego de los intereses, el poder y los derechos ciudadanos en Unión Europe del siglo XXI

Sin haberme informado debidamente durante estos años en lo que se refiere a la Unión Europea, algo que irónicamente creo que es un deber de todos como ciudadanos, tanto por lo que nos repercute, como por nuestra responsabilidad como ciudadanos. Tras el visionado de los documentales y la lectura de ciertos artículos, he de decir que me ha sorprendido (una vez mas), la corrupción impune que se práctica actualmente y desde hace tantos años.  

Los lobbies, o grupos de presión (política), están financiados por empresas de todo tipo, siendo las más “peligrosas” las grandes multinacionales o los bancos, y lo que hacen es tratar de convencer a los políticos de formas más o menos legales para que voten a favor o en contra de una ley que obviamente les favorezca a esas empresas.

Sé que la corrupción se da en todos lados, pero tristemente, yo al igual que tantos ciudadanos españoles estamos a la vez cansados y acostumbrados a la corrupción de los políticos en España, lo que me ha impactado más es el hecho de que se practique a nivel europeo de una forma tan impune y “transparente”. Como bien dicen los eurodiputados del documental “El lobby feroz”, es una práctica habitual, incluso algo natural, donde hay muchos días en los que hay más lobistas que eurodiputados en la comisión europea. Volviendo al título del documental, es como poner a los lobos y a las ovejas en el mismo corral, siendo a veces los lobos incluso mayoría, algo a mi parecer demencial.

Cabe destacar la gran naturalidad con la que lo toman, incluso en la que se ve a un eurodiputado del partido socialista con dosieres de empresas en las que “recomiendan” su voto a favor de tal ley, un documento que como bien dice Jordi Évole es, cuanto menos, sorprendente, pero que a los eurodiputados tras un tiempo trabajando allí lo ven como algo totalmente trivial. Esos encuentros a solas entre políticos y representantes de empresas en despachos incitan como poco a la duda, así es el caso de 3 eurodiputados grabados por periodistas aceptando sobornos de lobistas con el fin de que se decantaran a favor de unas empresas. Tras este hecho que se hizo público, dimitieron 2 de los 3 políticos, mientras que el tercero siguió en su puesto de trabajo, otro aspecto que ocurre habitualmente en nuestro país, y que, habitualmente podemos ver en las noticias, en las que vemos como personajes públicos mantienen su puesto como trabajador público y representante de los ciudadanos cuando hay muchos indicios de su corrupción. Esto en nuestro país es algo ya incluso trivial, que parece que carece de importancia por el simple hecho de que pase a menudo.

Por el incidente de los eurodiputados que fueron grabados aceptando sobornos se estableció un código de conducta, no unas normas ni pautas de obligado cumplimiento, que entre otras cosas fija los siguientes principios:
  • ·   Los diputados han de actuar exclusivamente en favor del interés público y desempeñar su cometido de forma desinteresada y con integridad, etc.
  •     El Código de conducta define el concepto de «conflicto de intereses» y explica cómo han de resolverlo los diputados. Además, incluye normas sobre, por ejemplo, obsequios oficiales y actividades profesionales de los antiguos diputados.
  • ·   El Código obliga a los diputados a presentar una declaración detallada de sus intereses económicos.

Dichas pautas son como poco, de sentido común, obvias, y que creo que deberían haber sido totalmente innecesarias de establecer, pues se sobre entiende que esto se ha de cumplir si o si en el servicio público.

Personalmente creo que algo tan importante como son las decisiones que se toman a nivel europeo deberían estar reguladas y supervisadas. Porque si no, lo que se está creando es una clase impune, que opera al margen de la ley, trabajando no solo en el beneficio propio sino en el de las grandes empresas, cuando si están donde están es porque los ciudadanos les han elegido. Y no solo es que no se les controle, algo que debería hacerse hasta cierto punto, sino que tienen una total libertad de ejercer sin ninguna supervisión, siendo la única manera de “cazarlos” si alguien se hace pasar por otra persona y lo graba todo, tal y como he mencionado antes con el caso de los periodistas.

En cierto modo me recuerda a la teoría social del filósofo John Locke, el cual decía que, aunque se saliera del estado de naturaleza, si había un monarca absoluto que no tuviera a nadie por encima al que rendir cuentas, realmente no se había salido del estado de naturaleza, sino que se seguía en él. Respecto del tema que nos ocupa, a mi parecer es como si los políticos que mantienen esas reuniones y contactos opacos fueran ese monarca absoluto, pues, aunque si se hiciera público algún caso de corrupción sí que tendrían que rendir cuentas, pero, si no hay ningún tipo de supervisión, si no se controla de ninguna forma ese tipo de relaciones que se dan habitualmente de forma secreta, a fin de cuentas, si nadie entera de ninguna forma, es exactamente lo mismo, pues, no van a ser ningunas de las dos partes quienes delaten el acto que están cometiendo.


Personalmente creo que se debería de crear una total transparencia, es la única forma que pienso que puede solventar el problema de la corrupción, así por un lado, países como Dinamarca o Nueva Zelanda, que son de los más transparentes en la actualidad, son también los menos corruptos, y por otro lado, sin embargo, países como Somalia o Corea del Norte, que son de los más opacos, son también de los más corruptos.